viernes, 10 de abril de 2015

Leyendas Venezolanas: El Silbón

En Venezuela y parte de Suramérica existe la leyenda del Silbón, en otros países es conocido con otros nombres, en Colombia, es el Silbador.



Examinando la historia que da origen a la leyenda, encontramos que en rasgos generales en un hijo que asesina a su padre; versiones más, versiones menos, termina siendo maldecido por el abuelo, sometiéndolo previamente a una tortura.

La versión más extendida en Venezuela es la del hijo malcriado, que le dice a su padre que quiere comer asaduras de venado (las tripas, para decirlo coloquialmente) y dicho padre sale a la caza con fusil al hombro; el hijo al ver que su padre no volvía, salió en su búsqueda y lo encontró en el camino y al ver que su padre no traía caza se airó y lo mató, luego procedió a destriparlo y posteriormente le llevó las asaduras a su madre que, tras horas de cocinar y que no se ablandaran, sospechó la terrible procedencia de la carne y le avisó al abuelo del chico.

Este lo ató a un poste y comenzó a darle latigazos (algunas versiones dicen que con un fuete, algo más creíble tomando en cuenta la procedencia de la leyenda, que se originó en los llanos), después de este castigo vertió ají picante y sal en sus heridas, lo soltó y lo hizo perseguir por una jauría de perros rabiosos.

Las descripciones de este espanto concuerdan en que es muy alto, de extremidades alargadas, algunos aseguran que es un gigante y que cuando camina las copas de los árboles se estremecen. Una cualidad característica es el silbido, aunque investigando la leyenda no encontré las raíces de esta acción particular.

Estudiando la moraleja oculta de la leyenda, uno podría pensar que el Silbón castiga a los niños malcriados y pendencieros, de este modo habría una relación directa con el hombre del saco (o el coco), pero en Venezuela, esta alma en pena castiga a mujeriegos y borrachos, lo que me lleva a pensar que puede ser que la otra versión de la leyenda sea más acertada que la que conocemos mayormente en este país.

La segunda versión nos habla de un hombre que asesinó a su padre, esta vez las razones son completamente diferentes, en este caso, el asesinato y posterior destripamiento se debió a los insultos del progenitor hacia la esposa del hijo tildándola de mujerzuela; el abuelo al ver lo que había sucedido mandó a atar al joven a un poste en el medio del campo y le destruyo la espalda a latigazos, ordenó que sus heridas fueran lavadas con agua ardiente, y al liberarlo junto a dos perros hambrientos y rabiosos. Antes de soltarlo su abuelo lo maldijo y condenó a llevar los huesos de su padre en un saco por toda la eternidad.


Indistintamente la versión que prefiera el venezolano, una cosa es muy cierta, esta leyenda está arraigada dentro de nuestra idiosincrasia, el silbido peculiar es conocido por todos e incluso nos enseñan que si este suena cerca el Silbón está lejos, pero si se escucha lejos el espectro está muy cerca y también se escucharán los sonidos de los huesos entrechocando dentro de su saco. Algunos cuentan que el Silbón tiene otras maneras de llevarse a sus víctimas (no todas culpables), funge como una especie de mensajero de la muerte,  pues puede aparecerse cerca de una casa ciertas noches, dejando en el suelo el saco y poniéndose a contar los huesos uno a uno. Si una o más personas lo escuchan, no pasará nada, pero si nadie lo escucha, al amanecer un miembro de la familia de la casa no despertará.


Aunque casi todos los llaneros tienen una historia de miedo con el Silbón, la más conocida es la de Juan Hilario, creo que casi todos los venezolanos hemos escuchado la leyenda, por lo menos una vez en la vida.

Después de conocer la riqueza que posee esta leyenda, decidí experimentar con ella, adaptando al espanto a una historia de horror, trayendo sus principales características a la modernidad. He aquí un extracto del relato:

“Escuchó pasos detrás de él, giró su cabeza y miró por sobre el hombro, en las tinieblas de la calle vio una sombra más negra que la oscuridad, alta y alargada que parecía resonar con el eco de los huesos que sonaban en su propio saco.
Y por un momento se vio a sí mismo observando hacía atrás, por un instante fue el hombre que caminaba adelante, en esa fracción de segundo él fue la víctima.
Miró hacia el frente, donde su presa continuaba su avance impasible en esa calle interminable, su corazón se aceleró, silbó nuevamente –Do re mi fa sol la sí– en ese tono bajo y reverberante mientras se repetía mentalmente “Si suena cerca está lejos… Si suena lejos está cerca”
Y justo detrás de él, resonó el mismo silbido como si se hallara a kilómetros de distancia y junto con este matraquearon los huesos de su saco.
“Maracas, suenan como maracas”, Pensó.
Sintió los pasos más cerca, la sombra se abalanzaba sobre él, silbó de nuevo pero en el remanso de oscuridad de una farola a otra su víctima se había desvanecido, sus pasos ya no se escuchaban en el pavimento, el viento no le traía los restos de su respiración ronca y entrecortada.
De un segundo a otro las cosas habían cambiado. Ahora él se había convertido en el perseguido”

            Este relato, titulado 206 Huesos, pertenece al libro “Los Hijos Malditos de Mayo” que será lanzado el seis de mayo de este año, y el cual invito a leer para que disfruten de tres historias de horror.


Por acá les dejo un book-tráiler de la historia.





Saludos desde mis mundos oscuros.

martes, 7 de abril de 2015

Del oficio de escribir: Escritores... ¿Por vocación o por reconocimiento?

Hoy en día cualquiera salta a la palestra y se proclama, con tambores y trompetas, escritor; simplemente porque escribe frases filosóficas, lleva un diario y ha escrito unas cuantas historias en un blog.



Ser escritor requiere más que juntar letras, formar palabras, construir oraciones y que estas se conjuguen de forma tal que tengan sentido y se cree una obra. En mi humilde opinión, la opinión de una pichona de escritora; escribir requiere de un entendimiento mucho más amplio y sutil del concepto de escribir. Este es un proceso de crecimiento, conocimiento y auto-conocimiento, de continua expansión, como la del universo; nace, se alimenta, se transforma y explota en miles de direcciones a la vez y cuando alcanza toda su magnificencia, el escritor se retrae hacia sí mismo para volver a condensarse en una masa que implosionará, de nuevo, cuando encuentre su cauce y vuelva a expandirse otra vez.

Tal vez mi metáfora sea un poco rara, pero así lo veo yo, y cada uno lo verá de una manera distinta, pero en resumidas cuentas y en lo que todos terminamos coincidiendo, es que escribir requiere osadía y creatividad, casi, casi, a partes iguales.



No es escritor aquel que consigue la fama con una fórmula prefabricada y se queda con dicha fórmula que le permite inundar el mercado con la misma obra solo que con personajes diferentes; no puede considerarse escritor el que escribe pero no evoluciona, si la última obra se lee exactamente igual que la primera, no eres un escritor, eres un imitador, y aunque se pueda ser bueno imitando, nunca dejarás de ser eso, un imitador.

Claro que muchos de nosotros empezamos imitando, después de pasar años leyendo, pero leyendo de todo y no solo los géneros que nos gustan. Convertimos a los libros en nuestra primera escuela, con esa diversidad comenzamos imitando los estilos y usando las mismas palabras de aquellos que admiramos, pero poco a poco vamos dejándolas atrás, vamos sustituyendo los estilos copiados por los propios, al principio nuestras frases son tímidas, ingenuas, redundantes; luego agarramos confianza y soltamos las letras, creamos historias originales, y buscamos ser diferentes en cada nueva obra que nace de nuestras manos; osamos en la creación, jugamos con las formas, nos atrevemos a cambiar, a probar y estrellarnos, porque somos escritores por amor al arte, no por reconocimiento.



Existen fórmulas para escribir, pero no existen fórmulas para convertirse en escritor, escribir un blog no te convierte en escritor, como tampoco es escritor el que es periodista, ni educador, ni el que estudia letras; no hay una carrera que te convierta en escritor, aunque algunas pueden acercarte más a la vocación que otras.

Se cree que un escritor nace debido a la experiencia de la vida, que llega un punto en que, aquellos que tienen el talento, encontrarán el inicio de ese camino y se volcarán en él, por eso es que se considera que la edad media de un escritor son los cuarenta; yo considero eso una media verdad, conozco personas talentosas que no llegan a los treinta y se les puede augurar un maravilloso futuro en las letras, como menciono anteriormente y recalco ahora, son los libros nuestra primera escuela, y cuando una persona lee desde muy temprana edad, descubre el mundo fantástico detrás de cada libro, lo que eventualmente te conduce a querer construir tus propios mundos.

Respeto cada género y a los buenos escritores dentro de cada uno, pero por ejemplo, un escritor que me dice que escribe romance pero jamás ha leído María de Isaacs, me parece un tanto fraudulento, o para ponerlo en un término más amable, aquellos escritores de cualquier género que no han leído los grandes clásicos de la literatura de ese género, los que cimentaron el mundo actual, considero que no tienen la escuela, y es por eso que estos no tienen las pelotas para tomar lo aprendido, des-construir esas bases para erigir lo propio, y por lo tanto, probablemente no pasen a la posteridad.

No digo que un escritor deba evolucionar de una novela a otra, pero si en el proceso de su carrera no lo hace, ni siquiera será un escritor sobresaliente, aunque tenga muchas ventas. Un producto que se vende mucho no implica que sea bueno, he visto que con la adecuada publicidad te pueden vender veneno y todos los consumidores lo comprarán felices.

Pero algo que sí me gusta de todos aquellos que se lanzan a escribir, son las agallas; aunque se escriba mal, se requiere de agallas para ponerse a escribir; la diferencia estribará en la humildad que tengamos para asumir las críticas y en base a eso mejorar. Sé que en el camino encontraremos detractores de nuestra obra, también encontraremos pendejos que no critican en pro de mejorar sino de destruir, suelen ser los mismos pendejos mediocres que se creen los hijos perdidos de Cervantes, es decir, se creen cagados por Shakespeare y que si ellos no nacen, el mundo reclama.

Por ahora, esta pichona de escritora se contenta con escribir y ser leída, me emociono como una niña pequeña cuando me dicen que mis historias gustan, me emociono aún más cuando me critican y me dicen en qué debo mejorar, o cuando me piden que me arriesgue e intente cosas nuevas.



Tengo poco más de un año en este mundillo, en los últimos meses mi vida se ha revolucionado con las nuevas amistades que he generado, gente talentosa que tiene marcado la palabra triunfo en su camino, y estoy agradecida con ellos y ellas, sobre todo porque lo que menciono arriba: la evolución y el cambio; son cosas que he visto en cada uno de ellos.

Mi mejor recomendación para todos los que se están lanzando al agua, humildad, lectura, escritura y de nuevo más humildad... y más lectura.


Saludos desde mis mundos oscuros…

domingo, 5 de abril de 2015

De los elementos y los géneros: Vampiros

Los vampiros son seres que han trascendido el tiempo y el espacio en la memoria colectiva de la humanidad; tal vez se deba al hecho de todo lo que representa para los anhelos del hombre: poder, belleza, inmortalidad, sexo.

En mi opinión particular, la nueva literatura le está quitando muchísimo de la personalidad innata de este ser, lo han convertido en jóvenes adolescentes con problemas existenciales, que brillan a la luz del sol (sí, es una mención obvia); cuando en realidad, los vampiros tienen una amplia y rica historia a través del tiempo, que los nuevos lectores están dejando de lado sin saber lo que se pierden.
Dependiendo de la región, los vampiros cambian, incluso varían de nombre y de ciertos aspectos, pero en rasgos generales, siguen siendo vampiros.

Pero esta entrada tiene como finalidad esbozar al vampiro en líneas generales, lo que representa y lo que significa.

Como mencioné palabras arriba, el vampiro es la personificación de los deseos ocultos. En un determinado momento de la historia, los vampiros se desvincularon de los demonios y tuvieron vida propia, mezclando la fantasía con la realidad y generando nuevos productos, de este modo, encontramos que personajes históricos tienen una versión alternativa o que con el paso de los años y su vida tan macabra y oscura, se convirtieron en personajes de literatura de ficción vampírica, dándole al mito una nueva forma y un mejor fondo, trayendo al vampiro al nivel de los humanos, poniendo al alcance de la mano de un pobre mortal, la ansiada eternidad.


Un ejemplo claro de esto que digo es el archiconocido Vlad Tepes, el personaje real en que se basó Bram Stoker para escribir Dracula, también está Erzebeth Bathory, mejor conocida como la condesa sangrienta.


La nueva literatura ha buscado quitarle esa aura maligna y atractiva que tienen los vampiros, una energía que, en primera instancia, es lo que los convierte en lo que son. El vampiro tiene un ansia incontrolable de alimentarse de sangre, es primitivo y voraz, lo que convierte su particular fijación en una víctima, en un deseo incontrolable. Dicho vampiro no ama a su presa, solo la desea más intensamente que a otras, la literatura nos demuestra que el vampiro que no destruye al objeto de sus pasiones, no lo hace por amor, sino simplemente, el antagonista, el archí enemigo cazador, se lo impide.

¿Qué representa este deseo incontenible de sangre? Representa el deseo sexual reprimido, en la antigüedad los vampiros tenían un solo colmillo (sí, nótese que escribí uno) era grueso y alargado y se encontraba debajo de la lengua, solían morder a sus víctimas en la cara interna del muslo. Es demasiado obvia la connotación fálica de dicho colmillo, que por cuestiones de evolución estética fue cambiando. También es notorio, que el influjo o hechizo que ejerce el vampiro sobre sus presas neutraliza la capacidad de razonamiento, incluso a pesar de que esta pueda estar enamorada; esto simboliza la incapacidad del ser humano de controlar sus deseos sexuales, y en perspectiva, es algo lógico si tomamos en cuenta el contexto histórico en el que se basaron las primeras leyendas, una sociedad “casta”, llena de prejuicios morales, en el que la mujer (particularmente) era considerada débil y presa fácil de sus deseos sexuales, por esa razón, la mayoría de la literatura de vampiros se enfoca en cómo la mujer cae rendida a los pies del vampiro o vampireza. Lo que también me recuerda que dichas relaciones de obsesión con una víctima no eran exclusivamente entre hombres vampiros y mujeres o viceversa; también existía entre hombres o mujeres, como en el caso de Carmilla, escrita por Sheridan Le Fanu, en el que se evidencia una relación lésbica entre la protagonista y la vampira.


Una de las características más interesantes de la literatura de vampiros, es que estos escaparon del género gótico y abrieron su propio campo. Ahora encontramos que los vampiros tienen su propio apartado dentro del mundo literario y se pueden mezclar muy homogéneamente con otros géneros sin crear disonancia entre ellos, como por ejemplo la ciencia ficción, en el que encontramos una notable lista de títulos, como el de Soy Leyenda de Richard Matheson, que posiblemente la gente conoce por su adaptación al cine.


Tomando en cuenta todo lo anterior, los lectores podrán comprender las razones por las cuales no soporto a los vampiros de las nuevas generaciones; han perdido todo su magnetismo malvado y tétrico, la nueva literatura ha despojado al vampiro de todo lo que lo convertía en eso, dejando simplemente un personaje de cliché. La literatura de vampiros no se esmeraba tanto en describir al vampiro seductor, sino se decantaba por mostrar los aspectos psicológicos de las víctimas, e inclusive, nos demostraba cómo la virtud lograba derrotar a la perversión y la maldad, pero dejando en evidencia de que estos deseos oscuros seguían allí, que no importaba si el vampiro moría al final de la historia, había otros afuera y los hombres siempre estarían en riesgo de caer a merced del vampiro. La nueva literatura de vampiros se ha olvidado por completo de los simbolismos y significados, despojando de toda gracia, a mis amados monstruos.

Espero que les haya gustado la entrada, y los invito a unirse a mi grupo de Facebook: Los Mundos Oscuros de Johana Caldern.