viernes, 24 de abril de 2015

Bienvenido al nuevo mundo (segunda parte)

Acá les dejo la continuación del relato:

Cinco meses. Solo cinco meses después de que su hijo se salvara milagrosamente al recibir la vacuna, después de haber estado al borde de la muerte por más de dos meses.

“Estamos haciendo un mundo mejor” – se repitió mentalmente; desde que su hijo había recibido la vacuna contra el Bornavirus había cambiado notablemente, al principio fueron cosas sencillas, tan poco importantes que pasaban desapercibidas: participaba en actividades ambientalistas, reciclaba en la casa, pero luego cambiaron ciertas conductas que lo hicieron darse cuenta de que algo sucedía. Su hijito que sentía verdadero pánico por la oscuridad se la pasaba apagando las luces en las estancias donde no era necesario tener la luz encendida, ya no necesitaba la luz auxiliar para poder dormir en las noches. Cuando se dedicó a prestarle más atención se dio cuenta que ya no se pasaba horas jugando frente al ordenador, leía más, preguntaba más y aunque tenía sus berrinches como todo niño porque no quería bañarse o porque quería ponerse dos veces la misma ropa sin lavarla, no era el niño que solía ser, como tampoco lo era el vecino de al lado, un crío de siete años que era terriblemente grosero, ni sus sobrinos, o los sobrinos de su mujer.

Para el resto de la humanidad había sido terrible la pérdida de casi la totalidad de individuos entre siete y dieciocho años, pero algunas familias vieron un poco de esperanza cuando la vacuna apareció y salvó a los niños más pequeños.

El Bornaviridae Humanus hacía padecer fiebres altísimas, convulsiones, alucinaciones, dolores intensos, los pacientes caían en estado comatoso que posteriormente terminaron en tristes fallecimientos. Meses en completa zozobra porque los laboratorios farmacéuticos no lograban dar con el virus, cuando por fin consiguieron cuál era, el cuarenta y cinco por ciento de las víctimas habían muerto. En el momento en que la humanidad parecía sumida en la más honda desesperación con la casi totalidad de su superficie contaminada por el virus, apareció la Fundación Nuevo Mundo con la cura milagrosa para el brote de Bornavirus.

Por la cual no cobraba absolutamente nada… Nada.

-       ¿De dónde sacaron los fondos para todo… - la voz le falló, se sintió cansado y sobre pasado por toda la historia, revivió cada una de las muertes espantosas que sucedieron en su piso de hospital, incluso las del cuarto que compartía su niño junto a cinco pequeños más.

-       Bueno – pareció compungido por la pregunta – no todos los negocios han sido lícitos.

-       ¿Drogas? ¿Asesinatos? – estaba realmente asustado. Aashur negó con vehemencia.

-       ¡Jamás! – exclamó – mi colega es una digna representante del siglo XXI, desde los ocho años está robando céntimos a todas las cuentas bancarias en todo el mundo, montos tan irrisorios que la gente no le presta atención, tiene habilidades extraordinarias – negó con incredulidad, como si él todavía no creyera de lo que su colega era capaz – cuentas indetectables regadas por todos los países, millones de dólares en movimiento por cuentas en paraísos fiscales, fondos militares, donaciones políticas y sociales.

-       ¡¡Sabía que los gobiernos tenían que ver en todo esto!! – la voz le temblaba.

-       Lamento informarle que está muy alejado de la realidad – le sonrió con picardía – nosotros sí solíamos trabajar para el gobierno, en mi caso para el gobierno de los Estados Unidos y ella en el de Japón, pero Camila logró sacarnos del sistema, nos borró de cualquier registro y se trajo con ello toda la información necesaria que nos ha permitido estar por sobre las fuerzas militares y políticas, si ellos atentan contra nosotros de cualquier modo, intentan bloquear nuestras cuentas, boicotear nuestros experimentos… sencillamente el mundo estalla, se descubrirían todos los entuertos y cadáveres ocultos en los armarios de cada gobierno existente en la actualidad.

-       Su colega es una mujer sumamente aterradora… tiene todos los signos de ser una psicópata.
-       ¡Es que Camila es una psicópata! – le aseguró – comprobado por estudios y escáneres de su cerebro.

-       ¿Me estás diciendo que el mundo está en manos de una psicópata? ¿Alguien sin remordimiento ni empatía por nadie? – un miedo helado subió por todo su cuerpo, sintió el mundo dando vueltas a su alrededor en una espiral turbulenta.

El joven soltó una risotada.

-       La única diferencia entre ella y los líderes mundiales es que no busca poder ni beneficio propio. Todo, absolutamente todo ha sido en pro de un mundo mejor.

-       ¡¿Los niños y jóvenes muertos?!

-       ¿Qué con ellos? Eliminamos dos generaciones contaminadas y enfermas que iban a llevar este mundo al desastre, nuestros modelos computarizados indicaban que a la vuelta de veinte años este mundo iba a estar sumido en el caos, la guerra y la contaminación, el setenta y cinco por ciento de la población iba a estar enferma con alguna enfermedad grave, dolorosa e incurable por mutaciones genéticas resistentes a sus “súper medicamentos”, los bosques arrasados eliminando los pulmones naturales del planeta que proporcionarían el oxigeno necesario para vivir, el consumo indiscriminado de combustibles fósiles llevaría a una explotación exagerada de pozos lo que conllevaría terribles sismos – cruzó una rodilla sobre otra y apoyó su codo sobre ella – En cambio, en diez años, con este abrupto corte generacional las cosas van a mejorar: millones de hectáreas reforestadas, kilos de basura y desperdicios reciclados y reutilizados, solución a la superpoblación, mejor educación para todos y cada uno de los seres humanos del planeta, erradicación del hambre y la pobreza, ¿Sigo enumerando?

-       ¿Cómo piensan lograr todo eso?

-       Tenemos los recursos para invertir en ciudades nuevas, altamente tecnológicas y amigables con el ambiente, descentralizaremos el poder, serán colonias autosustentables con energía gratuita y no contaminante, educación, salud… ¡Todo!

-       Eso es una utopía – encendió otro cigarrillo con la mano temblorosa.

-       No lo es – le aseguró – es una realidad que estamos llevando a cabo desde hace algunos años.
-       Es… es… ¡¡Es imposible!! – se cubrió los ojos con las manos, sintió nauseas.

Aashur lo miró por un rato, luego suspiró y con un tono de voz calmado le preguntó:

-       ¿Por qué lucha contra un mundo mejor?

Juan Felipe levantó el rostro de sus manos y le dedicó una larga mirada sorprendida por aquella pregunta que no esperaba,

No lo sabía, ahora también se lo estaba preguntando, tal vez era porque todo parecía tan traído de los cabellos, era como ver a un súper villano modelando a la humanidad a su imagen y semejanza, solo que esta vez los súper villanos llevaban educación, buena salud y sistemas más humanos, todo a través de una tecnología de modificación mental.

-       ¿Cómo van a hacer con las nuevas generaciones? ¿Los van a infectar con el virus y luego a vacunar, para que los nanorobots entren a su cerebro?

-       No – le respondió mientras negaba con la cabeza y sonreía – la vacuna que inoculamos contienen nanos que se encargaran de auto reproducirse con las moléculas de los minerales y componentes que hay en el organismo, que a su vez se transmitirán por torrente sanguíneo al nuevo feto, cuando el cerebro se esté formando empezará a preestablecer patrones de conducta aceptables, al mismo tiempo otros nanos se encargaran de modificar genéticamente a los embriones para que estos vengan sanos, sin ninguna clase de deficiencia física o mental.

-       ¡Están jugando a ser dioses! – lo miró con ojos desorbitados - ¡Quieren hacer seres humanos perfectos!

-       Nosotros no estamos jugando a ser dioses – le espetó con tono cansado – estamos cambiando el mundo para mejor. ¿Para qué hacer sufrir a un niño Enfermedad de Pelizaeus Merzbacher si se puede evitar?, o por ejemplo: los nanos controlaran la ovulación y desactivaran la capacidad reproductiva de los espermatozoides reactivándose nuevamente cuando estén en una edad adecuada para procrear ¡Evitaremos los embarazos en niñas y adolescentes! Como también el abandono de recién nacidos, la súper población mundial, la desnutrición, las enfermedades, el maltrato infantil… pero sobre todo y lo más importante: educaremos y concientizaremos.

-       ¡¡ESTÁN IMPONIENDO EL ORDEN QUE CONSIDERAN ADECUADO PARA USTEDES!!

-       ¿Entonces prefiere niños abandonados que control de natalidad? ¿Prefiere asesinatos a una sociedad consiente y justa?

Se quedaron en silencio contemplándose uno al otro por largo rato, Juan Felipe con los ojos desorbitados, las manos temblorosas y el horror subiendo por su garganta, el otro con toda la tranquilidad del mundo.

Los carros pasaban por las calles de la plaza haciendo mucho ruido, el calor apretaba pero Juan Felipe sabía que esa sensación de ahogo no era por el calor.

-       Hemos reclutado a las mentes más jóvenes y adelantadas a esta época, logramos una fusión fría estable.

-       ¿Qué?

-       Y podemos replicarlo, energía gratuita para todo el mundo.

-       ¿Cómo?

-  También hemos avanzado mucho en el área de la salud, vacunas para curar muchas enfermedades, incluso enfermedades genéticas – no le prestó atención – mi joven colega y yo llevamos muchos años trabajando en esto… trabajando día y noche por un lugar mejor, un mundo más limpio, más sano, con gente más preparada.

-       Pero están interfiriendo con la naturaleza, con la evolución natural – casi sollozó.

-       ¿Está seguro de que no quiere que Juan Francisco crezca en un mundo mejor? – le preguntó con dureza.

Juan Felipe se lo quedó mirando en silencio, haciéndose la misma pregunta.

-       Mi colega ya viene – anunció.

-       ¿Cómo lo supo?

-       Tengo un par de nanochips insertados en mi cerebro, que han estimulado ciertas zonas de éste incrementando mi capacidad cerebral, también me informan sobre los avances de mi trabajo y mis experimentos, miden mi salud física y me mantienen en constante comunicación con mis colegas.

Se quedaron en silencio, Juan Felipe se quedó mirando su cajetilla de cigarrillos vacía, la arrugó y la lanzó lejos, cayó en el suelo a unos pocos metros de la papelera.

-       ¿Sabe cuántas toneladas de basura genera una persona que bota sus desperdicios en la calle? ¿De qué sirve tener una persona limpiando las calles continuamente si usted, un adulto educado no se levanta a tirar los desperdicios en la papelera pública? Menos lo hará si tiene varios envases para separar el plástico del papel solo porque requiere un poco más de esfuerzo que usted considera no debe hacer – Le recriminó con dureza.
Una jovencita de cabello oscuro y piel bronceada se acercaba caminando por la calle, tenía el aspecto de una adolescente normal, una universitaria cualquiera. Tenía un bolso cruzado sobre el pecho que le pareció muy familiar.

-       Hola – saludó con una sonrisa radiante mientras se descruzaba el bolso y se lo tendía a Juan Felipe – no tiene nada de importancia – le informó.

Juan Felipe recibió su bolso y descubrió todos sus dispositivos intactos. Le dedicó una mirada larga y sorprendida a la chica que se sentó despreocupadamente en el suelo frente a ellos dos.

-       ¿Qué edad tienes? – le preguntó al fin, no podía darle crédito a sus ojos, para ser una doctora en física molecular y nano tecnología se veía demasiado joven.

-       Dieciocho.

Juan Felipe estaba impactado, miró a los lados como pidiendo ayuda - ¿Cómo has hecho para hacer todo esto con dieciocho años? – ella se encogió de hombros y lo miró con fastidio:

-       Soy muy inteligente.

-       ¿Cómo terminaste en Japón si no eres japonesa?

-     Soy una niña abandonada – respondió como si fuera lo más natural del mundo – una niña abandonada y súper dotada que hizo un test de inteligencia en MENSA y arrojó un coeficiente muy alto que una universidad japonesa quiso aprovechar porque se iba desperdiciar en un país tercermundista con muy baja calidad educativa.

Se quedó perplejo mientras el otro joven soltaba una risita.

-       Yo no estoy controlando la mente de nadie señor Casas, estoy modificando patrones de conducta, simplemente mi terapia es más directa y especifica que la de un psiquiatra ¿Está mal que yo modifique el comportamiento de un psicópata en potencia? – le dedicó una sonrisita algo burlona – que en vez de dedicarse a matar serialmente se dedique a la búsqueda de la erradicación del hambre.

Ella lo miró con intensidad.

-       El Bornaviridae Humanus se trasmite por el aire, lo adherimos a un virus de gripe común – le explicó – como existen cientos de virus de gripe algunos de los cuales llegan a nuestro organismo y se van sin que produzcan más que un simple dolor de cabeza, cuando el Bornavirus entra al organismo por las vías nasales o bucales se desplaza hasta el cerebro donde se aloja, como ya le ha dicho mi colega, en los núcleos de las células cerebrales reproduciendo los síntomas que normalmente causaría el virus, esto mientras rastrea las funciones de pensamiento, debilitándolas lo suficiente para introducir nuevas ideas en el cerebro, algo así como publicidad subliminal – se inclinó hacia él y le susurró – aquellos individuos que por su configuración cerebral o por sus patrones de conducta desarrollados no son aptos para reproducir el nuevo patrón es eliminado. De este modo garantizamos una nueva generación con un sentido ético más alto y con metas más claras. Todo esto sin alterar demasiado o muy notablemente la capacidad para tomar decisiones propias, la única diferencia es que su cerebro está mejor preparado para analizar las probabilidades y tomar una mejor decisión.

-       Tú te crees Dios – le susurró – crees que puedes hacer lo que se te dé la gana.

-       Señor Casas… yo no creo en Dios y a diferencia de él, estoy aquí haciendo algo útil para cambiar a esa humanidad que diseñó a su imagen y semejanza… tal vez mi colega tenga habilidades más desarrolladas para tener tacto suficiente para decirle las cosas, pero yo no, soy más… pragmática… una cualidad producto de mi desarrollado coeficiente intelectual – le sonrió – En estos momentos millones, miles de millones de mis nanobots están siendo lanzados al aire, ellos se encargaran de limpiar el aire y disminuir la polución, se enterraran en la tierra y nos indicaran cuales son las mejores locaciones para construir nuestras nuevas ciudades, se sumergieran en los océanos y nos darán toda la información necesaria para reducir la contaminación. Todo esto mientras nuestra fundación sale a la luz pública ofreciéndole un futuro mejor a la humanidad sin que ningún sistema político, económico o militar pueda interferir.

Se levantó del suelo, se sacudió el trasero y lo miró con esos ojos marrones e intensos.

-       Desde hace décadas necesitamos un cambio, pero nadie quiere atreverse a hacerlo, los más poderosos tienen una guerra secreta para ver quién tiene más dinero y más poder… Yo eliminé eso, ahora soy yo la que tiene más dinero y más poder, y como ahora tengo el poder para hacer las cosas y no tengo necesidad de competir para tener más dinero, simplemente voy a hacer lo que se tiene que hacer – Sonrió – Estamos creando un nuevo mundo, en los que usted, ni nadie podrá interferir – entornó un poco los ojos – Yo controlo el internet, las comunicaciones satelitales, los bancos, las redes sociales, la televisión, la radio y cualquier medio impreso – acentuó su sonrisa – nadie le va a creer señor Casas, usted no nos descubrió, nosotros lo trajimos para contarle todo, nosotros lo emboscamos y ahora le introdujimos nanobots que nos permite saber qué come, cuándo va al baño, si está asustado y si usted decide hacer algo estúpido.

Aashur se incorporó de su asiento y se colocó al lado de su colega.

-       Solo hay dos opciones – le dijo con amabilidad el joven – Se aparta y nos deja trabajar en paz o trabaja con nosotros en la construcción de esta realidad más amable e inclusiva.

Se alejaron caminando en silencio, solo habían dado un par de pasos cuando se detuvieron, la chica se volvió un poco y le dijo con una sonrisita que le dio escalofríos.

-       Bienvenido al Nuevo Mundo señor Casas… a su hijo le espera un maravilloso futuro… ¿Qué va a hacer al respecto?

Se alejaron en silencio y se perdieron entre las personas que caminaban por la plaza, se quedó sentado en el banco pensando en qué iba a hacer, si debía volver a su casa con su familia.

Pocos minutos después un chiquillo como de nueve años apareció corriendo por un costado de la plaza, venía saltando y haciendo cabriolas con el uniforme escolar, se detuvo frente al paquetico arrugado, lo recogió del suelo y se encaminó al basurero más cercano depositándolo dentro.

Se volvió hacia el periodista, lo miró intensamente por unos segundos y le sonrió.

-       ¡¡SEÑOR CASAS – dijo en voz alta y tono amable desde su lugar al lado del basurero – NO SE OLVIDE PONER LA BASURA EN SU LUGAR!! – el niño corrió con su saltarín andar hasta él y acercó su rostro hasta el de él y le susurró siniestramente – Recuerde que lo estamos vigilando.

El niño se fue saltando y riendo con infantil felicidad, de esa manera en que solo un niño puede ser feliz, se detuvo un instante, recogió una lata de aluminio del suelo y la depositó en el basurero como segundos antes había hecho con el paquetico de cigarros, luego se fue y antes de cruzar la calle hacía la escuela, se giró y lo saludó con la mano.

“Recuerde que lo estamos vigilando”

La frase seguía retumbando en su cabeza al ritmo acelerado de su corazón, empezó a sentir un dolor intenso en su pecho y le faltaba el aire. Un mensaje sonó en su celular, rebuscó entre su bolsa con las manos temblorosas el celular y le dio a leer.

“Está teniendo un ataque al corazón, debería ir a un hospital.
Dr. Aarush Jayaprada Rujul


FIN