miércoles, 29 de abril de 2015

Del oficio de escribir: Ya escribí el libro... ¿Ahora qué?

               Cuando nos ponemos a escribir, y después de altos y bajos, espirales de montañas rusas, insomnios, estallidos de creatividad y todo lo demás, nos encontramos con la grata sorpresa de que hemos escrito un libro por primera vez. Comienzan las preguntas: ¿Y ahora qué? ¿Cuál es el siguiente paso? Entonces nos ponemos a pensar en grande, enviarlo a esta o aquella editorial, mandarlo a concursar, volvernos mundialmente famosos, firmar libros, y seguir escribiendo… claro, después de que alguien lo lea y de su opinión.

                 La verdad es que el proceso del libro comienza apenas terminar, es un proceso largo de correcciones y revisiones que se hacen para homogeneizar el contenido; esto es necesario porque en el proceso de inspiración muchas veces no nos percatamos de lo que escribimos y por ende no notamos que, más que comernos unas letras, conectivos o tildes, nos hemos saltados ideas completas. Por esta razón es que como escritores, antes de afanarnos por buscar algún interesado en leernos, debemos dejar que la excitación del momento final, el orgasmo cerebral que sufrimos, pase finalmente y leer la obra con ojo crítico para descubrir esos pequeños o grandes fallos en la narración que la corta abruptamente. Muchas veces para esto necesitamos que trascurra una semana como mínimo, aunque sea un suplicio no dar a conocer nuestra recién nacida apenas ha salido.

                Después de este proceso traumático, debido a la ansiedad que experimentamos por la espera, hay que volver a engavetarlo y continuar esperando; la distancia nos permite ser más objetivos, nos da la oportunidad de corregir los tiempos mal usados, de encontrar las cacofonías, acentuar, usar las palabras adecuadas (porque no es lo mismo sede que cede) y acomodar esos detalles disonantes y extraños en la trama.


                Y todo lo anterior debes hacerlo antes de que llegue a manos de una editorial que, en caso de que acepten la obra, luego enviará a un corrector ortográfico, a uno de estilo y posteriormente a edición. Porque si queremos que nuestra obra tenga la oportunidad de sobresalir entre las cientos de novelas que les llegan, debe ir lo más pulcra posible. Pero en caso de que el autor decida lanzarse a ser independiente, no significa que está exento de todas esas revisiones y correcciones mencionadas arribas, muy por el contrario, es cuando más debe ser meticuloso, objetivo y muy delicado con las correcciones de su obra.

                El autor debe estar consciente del simple hecho de que ya esa historia no es suya, los argumentos que todos hemos escuchado hasta la saciedad: “Así escribo yo”, no será tragado por el lector, mucho menos por aquel que lee con ojo crítico. Escribir un libro no te convierte en genio, ni en alguien especial, ni en súper dotado; así que es recomendable que el autor se baje de esa nube esponjocita en la que ha estado flotando y asiente los pies en la tierra, por respeto al lector, un autor independiente debe entregar una obra lo más pulcra posible.

                Es por esta razón que los escritores debemos usar los servicios de corrección si no nos sentimos capaces de corregir hasta diez veces nuestra obra antes de que vea la luz; o si por ejemplo no tenemos a alguien que nos haga el favor de corregir nuestra a obra a cambio de la reciprocidad. Como correctora les puedo asegurar que el proceso de corrección es un trabajo arduo, no es solo tildar una palabra aquí o allá, ni acomodar una palabra mal usada, muchas veces me ha tocado reescribir un párrafo completo para darle coherencia, incluso he tenido que adivinar qué quería decir el autor con las frases inconclusas. Es por esta razón que los servicios de correcciones cuestan, porque requieren de perspicacia; es por esta razón que si un autor quiere un acabado profesional en su obra, debe dedicarse a corregir con meticulosidad o pagar los servicios de un corrector.

                Después de meses en este proceso, donde nuestra criatura ya ha madurado, comienza el proceso de la forma; este requiere de un tiempo muchísimo más inferior que el anterior, pero también es muy necesario. Si un autor no conoce las herramientas que le permitirán diagramar su libro para las plataformas de publicación, sean estas virtuales o no, deberá buscar a alguien que sí lo haga. Lo forma es importante, hay un proceso de percepción visual y psicológica a la hora de leer, la manera en que nuestro sistema visual funciona nos da ideas de cómo debemos diagramar; adicional al hecho de que existen ciertas normas básicas que cumplir, normas que le permitirán al lector moverse con mayor facilidad por el libro. Las fuentes muy pequeñas producen cansancio visual, las muy grandes es un desperdicio de papel y tinta, que no haya una buena alineación hace que la vista salté, los diálogos mal estructurados causan confusión y la lista continúa. Adicionalmente se han agregado nuevas normas cuando se trata de plataformas virtuales, conocer el tipo de letra apropiado para una publicación en papel o una digital es indispensable, y esto es solo por poner un ejemplo.








                Si como escritor no te sientes en capacidad de asumir todo el proceso de creación de tu obra, es recomendable hacer la inversión de contratar servicios especializados que te permitan presentarla a los lectores con la mejor calidad posible, al fin y al cabo, la obra es para ellos y serán estos los que te conviertan en un best seller, si esa es la meta que se pautó. No es recomendable convencernos que con solo la publicidad conseguiremos ventas, la experiencia de muchos nos dice que después de leer una mala obra, un lector será más renuente a adquirir tus futuros libros.

                Finalmente, sabemos que estos servicios suelen ser bastante costosos dentro de las plataformas de publicación, pero si pueden adquirirlo a un precio menor con un servicio independiente, no duden en hacerlo, eso puede marcar la diferencia.

                Saludos, espero que les sirva mi reflexión.